El tratamiento de una hernia inguinal es un aspecto importante para controlar esta afección común. Desde los síntomas y el diagnóstico hasta los distintos tipos de intervenciones quirúrgicas, es importante conocer a fondo las opciones de tratamiento de las hernias inguinales.
Luego de esta breve introducción, te damos la bienvenida al blog: salud digestiva, donde tratamos las enfermedades del tracto digestivo desde el punto de vista de la prevención y, en esta ocasión, nos centramos en las alteraciones y complicaciones de las hernias.
En este artículo, trataremos todo lo que necesitas saber, «escrito por personas, para personas», sobre el tratamiento de las hernias inguinales, incluyendo la observación, la reparación quirúrgica y la recuperación.
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Tratamiento para la hernia inguinal.
Una hernia inguinal es una protrusión de tejido a través de una porción debilitada de la pared abdominal que, por lo general, se produce en los varones.
Las cifras sugieren que aproximadamente el 25 % de todas las cirugías realizadas para reparar una hernia son para tratar una hernia inguinal.
Las causas suelen implicar una combinación de susceptibilidad congénita y factores relacionados con el estilo de vida, como levantar objetos pesados o esforzarse al realizar deposiciones.
Los síntomas pueden incluir un bulto o protuberancia en la zona de la hernia, molestias o dolor, especialmente durante actividades que impliquen esfuerzo, e inflamación en algunos casos.
Si no se trata, pueden surgir complicaciones, como obstrucción intestinal, estrangulamiento del tejido afectado y aumento progresivo de la rotura de la pared abdominal.
Las opciones de tratamiento incluyen reparaciones quirúrgicas, como la cirugía abierta tradicional o las técnicas laparoscópicas mínimamente invasivas; en ambas se puede colocar una pieza de malla quirúrgica para reforzar el defecto.

Es importante tener en cuenta que, aunque estas técnicas no curan necesariamente por completo una hernia inguinal, contribuirán en gran medida a reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida en general.
IMPORTANTE: este contenido tiene fines exclusivamente informativos. Para obtener consejos o diagnósticos médicos, consulta a un profesional sanitario de tu localidad.
¿Qué es una hernia inguinal?
Definición:
Una hernia inguinal se produce cuando un tejido, como una porción del intestino, sobresale a través de un punto débil de los músculos abdominales. Esto puede provocar un bulto, a menudo en la zona de la ingle. La afección puede ser dolorosa, sobre todo cuando toses, te inclinas o levantas un objeto pesado.
Sin embargo, en algunos casos, una hernia inguinal puede no causar síntomas ni molestias y ni siquiera sabes que la tienes. Las hernias inguinales son el tipo más común de hernia y pueden presentarse en hombres, mujeres y niños.
La causa principal de una hernia inguinal es una abertura o debilidad en el tejido muscular de la pared abdominal, presente al nacer o que se desarrolla con el tiempo (en los nacidos de bajo peso o en los de parto prematuro).
Las hernias inguinales se clasifican en dos tipos: directas e indirectas.
- Las hernias inguinales directas se producen por debilidad del tejido conectivo de la pared inferior o del piso del conducto inguinal y pueden desarrollarse con el tiempo.
- Las hernias inguinales indirectas son el resultado de un defecto congénito en la pared posterior o agujero profundo del canal inguinal. Este tipo de hernia es más frecuente en lactantes y niños pequeños y puede presentarse tanto en varones como en mujeres.
Es esencial comprender la naturaleza y la causa de la hernia inguinal para determinar el curso de tratamiento más adecuado y prevenir cualquier complicación que pueda surgir si no se trata.
Cuando se trata de buscar tratamiento para una hernia inguinal, es crucial contar con el consejo de un profesional médico especializado en cirugía. El tratamiento de una hernia inguinal puede variar según el tamaño de la hernia, la gravedad de los síntomas y el estado general de salud del individuo al momento de la consulta.
En algunos casos, especialmente con hernias pequeñas o asintomáticas, puede recomendarse un enfoque de observación y espera. Sin embargo, en muchos casos, especialmente cuando la hernia inguinal es grande o causa un malestar significativo, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para repararla y reducir el riesgo de complicaciones.
Síntomas
Las manifestaciones de una hernia inguinal pueden variar de una persona a otra. Algunas personas pueden experimentar un bulto visible o palpable a ambos lados del hueso púbico, que puede hacerse más evidente al estar de pie, al esforzarse o al toser.
Este bulto suele ser el síntoma principal de una hernia inguinal y también puede ir acompañado de sensación de pesadez o de presión en la parte baja del abdomen. En algunos casos, una hernia inguinal puede causar dolor o molestias en la zona afectada, sobre todo durante las actividades físicas o en periodos prolongados de bipedestación.
Otros síntomas de una hernia inguinal pueden ser dolor o molestias en la ingle, sobre todo al agacharse, al levantar objetos pesados, al subir escalones o al toser. En algunos casos, el dolor puede irradiarse al escroto en los hombres.
Algunas personas con hernia inguinal también pueden experimentar dolor, ardor o molestias en la zona afectada, especialmente al final del día o después de una actividad prolongada. Es importante tener en cuenta que en algunos casos una hernia inguinal puede ser asintomática, sin causar incomodidad ni dolor apreciable.
Sin embargo, puede ser necesario tratar quirúrgicamente la hernia para reducir el riesgo de complicaciones futuras, especialmente si existe riesgo de que se enquiste o se estrangule.
Consultar a un profesional médico es crucial para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado de la hernia inguinal. En algunos casos, puede bastar con un examen físico para diagnosticar una hernia inguinal, especialmente si el bulto característico está presente y se puede palpar.
El médico también puede pedirle al individuo que se ponga de pie y realice el esfuerzo de toser, ya que esto hace que el bulto sea más evidente.
En otros casos, pueden recomendar pruebas de imagen adicionales, como la ecografía o la resonancia magnética, para confirmar el diagnóstico y evaluar la magnitud de la hernia.
Una vez realizado el diagnóstico, el profesional médico puede orientar sobre el enfoque de tratamiento más adecuado en función del estado general de salud del individuo y de las características específicas de la hernia.
Observación y espera para hernias pequeñas y asintomáticas
Para hernias inguinales pequeñas y asintomáticas, un profesional sanitario puede recomendar un enfoque de «observación y espera». Esto significa que la hernia se vigila con el tiempo para detectar si presenta algún cambio o empieza a presentar síntomas.
Durante este periodo, puede aconsejarse al individuo que realice determinados cambios en el estilo de vida, como evitar levantar objetos pesados, para ayudar a prevenir que la hernia empeore. En algunos casos, el profesional sanitario también puede recomendar el uso de un dispositivo de apoyo, como una faja o un vendaje, para aliviar y sostener la hernia.
El uso de esta prenda de apoyo, a veces denominada «braguero», puede sugerirse, sobre todo para las personas que no son candidatas ideales para la cirugía debido a su estado general de salud u otras afecciones médicas (como la hipertensión arterial mal controlada, la insuficiencia cardíaca o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida como EPOC).
Es esencial que las personas con hernia inguinal a las que se les aplica un enfoque de observación y espera tengan citas periódicas de seguimiento con su médico de atención sanitaria. Durante estos controles, el prestador de asistencia sanitaria puede vigilar la hernia para detectar cualquier cambio y evaluar los síntomas y el bienestar general del individuo.
Si la hernia presenta signos de agrandamiento, se vuelve sintomática o empieza a causar otras complicaciones, el proveedor de asistencia sanitaria puede recomendar un enfoque más intervencionista, como la reparación quirúrgica, para tratarla y reducir el riesgo de complicaciones.
Reparación quirúrgica
La cirugía se considera el tratamiento más eficaz y definitivo para las hernias inguinales. El objetivo principal de la reparación de una hernia inguinal es aliviar los síntomas, evitar que la hernia se estrangule y restaurar la pared abdominal debilitada o dañada.
El procedimiento quirúrgico para reparar una hernia inguinal puede consistir en devolver el tejido desplazado a su posición original y reforzar la zona debilitada de la pared abdominal. Esto suele lograrse mediante el uso de una malla sintética para dar apoyo y refuerzo al tejido debilitado, reduciendo el riesgo de que la hernia vuelva a presentarse en el futuro.
La decisión de someterse a una cirugía de hernia inguinal suele basarse en el tamaño de la hernia, la presencia y gravedad de los síntomas y el estado general de salud del individuo. En algunos casos, especialmente con hernias pequeñas o asintomáticas, el profesional sanitario puede recomendar un enfoque de observación y espera y aconsejar la cirugía sólo si la hernia aumenta o se vuelve sintomática.
Sin embargo, para muchas personas, especialmente las que tienen hernias más grandes o molestas, la reparación quirúrgica puede ser el curso de acción más adecuado.
Es esencial que la persona mantenga una discusión exhaustiva con un profesional especializado en cirugía para comprender los posibles beneficios, riesgos y resultados previstos de la intervención quirúrgica y plantear cualquier duda o preocupación sobre el procedimiento.
Tipos de cirugía de hernia inguinal
Existen dos enfoques principales para reparar una hernia inguinal: la cirugía abierta y la laparoscópica.
- La cirugía abierta, también conocida como cirugía tradicional o convencional, consiste en practicar una única incisión relativamente grande directamente sobre la hernia. A continuación, el cirujano coloca cuidadosamente el tejido protuberante en su sitio y repara la zona debilitada de la pared abdominal, a menudo utilizando una malla sintética para proporcionar apoyo adicional.
- En la cirugía laparoscópica, se requiere anestesia general; el cirujano realiza varias incisiones pequeñas en la pared abdominal, a través de las cuales introduce instrumentos quirúrgicos especializados y una minicámara. Esto permite al cirujano ver las estructuras internas en mayor detalle en un monitor y guiar la reparación de la hernia con mayor precisión.
Tanto la cirugía abierta como la laparoscópica de reparación de hernias inguinales tienen sus propias ventajas y consideraciones.
La cirugía abierta puede ser preferible en ciertos casos y puede realizarse mediante anestesia regional con sedación, como cuando el tamaño o la localización de la hernia la hace más adecuada para este enfoque.
Por otro lado, la cirugía laparoscópica suele estar asociada a menos dolor postoperatorio, a un retorno más rápido a las actividades normales y a un riesgo potencialmente menor de desarrollar dolor crónico tras la intervención.
La elección entre estos dos enfoques suele basarse en las características específicas de la hernia, la pericia del cirujano, el estado general de salud en el momento de la atención (cirugía planificada o intervención de emergencia) y las preferencias del individuo.
Es importante analizar con un cirujano cualificado las opciones disponibles para determinar el enfoque quirúrgico más adecuado para el tratamiento de la hernia inguinal.
Laparoscópico vs. Abierto
A la hora de considerar el enfoque más adecuado para la reparación de hernias inguinales, la elección entre la cirugía laparoscópica y la abierta es una decisión importante que debe tomarse tras consultar a un profesional sanitario.
La reparación laparoscópica de hernias ofrece varios beneficios potenciales, como un periodo de recuperación más corto, menor dolor postoperatorio y menor riesgo de desarrollar molestias o dolor crónico en la zona afectada.
Además, el enfoque laparoscópico suele dar lugar a cicatrices más pequeñas y menos visibles y puede permitir un retorno más rápido a las actividades plenas y sin restricciones.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todos los individuos son candidatos idóneos para la reparación laparoscópica de hernias, y la decisión de optar por este enfoque debe tener en cuenta las características específicas de la hernia, la pericia del cirujano y la salud general y el historial médico del individuo.
Por el contrario, la reparación abierta de hernias, aunque implica una incisión mayor y, potencialmente, un periodo de recuperación inicial ligeramente más largo, ha sido un enfoque eficaz y duradero para el tratamiento de las hernias inguinales.
Esta técnica permite al cirujano acceder directamente a la zona afectada, reparar el tejido debilitado y proporcionar apoyo adicional mediante una malla sintética, todo ello garantizando una seguridad y una eficacia óptimas.
La decisión de someterse a una reparación abierta de hernia puede verse influida por factores como el tamaño y la localización de la hernia, el estado general de salud y el historial médico del individuo, así como por la recomendación del cirujano, en función de su evaluación del caso concreto.
Valorando los posibles beneficios y consideraciones de cada enfoque y manteniendo una discusión exhaustiva con un cirujano cualificado, los individuos pueden tomar una decisión informada sobre el enfoque quirúrgico más adecuado para tratar una hernia inguinal.
Recuperación
La recuperación tras la cirugía de hernia inguinal es una fase esencial del proceso de tratamiento y es crucial para el éxito y el resultado óptimo. El periodo específico de recuperación puede variar en función del enfoque quirúrgico, del estado general de salud del individuo y de la naturaleza de la hernia.
Tras reparar una hernia inguinal abierta, es típico experimentar ciertas molestias y una actividad física restringida en los días posteriores a la cirugía.
Sin embargo, la mayoría de las personas pueden reanudar gradualmente sus actividades diarias habituales, incluidos el trabajo y los ejercicios ligeros, en una o dos semanas.
Es esencial incorporarse de lado con apoyo en uno de los codos, evitar levantar objetos pesados y realizar actividades extenuantes durante unas semanas, para que el sitio de la intervención quirúrgica sane de forma eficaz.
Por otro lado, tras la reparación laparoscópica de una hernia, muchas personas experimentan menos dolor postoperatorio y un retorno más rápido a las actividades normales. Es frecuente reanudar las actividades ligeras, incluidos el trabajo y los ejercicios suaves, unos días después del procedimiento.

Tanto en las intervenciones abiertas como en las laparoscópicas, el profesional sanitario proporcionará orientaciones específicas sobre las restricciones de actividad, el cuidado de las heridas y las citas postoperatorias necesarias para controlar el progreso de la recuperación.
Seguir estas instrucciones y asistir a las citas de seguimiento es crucial para garantizar que la recuperación avance según lo previsto y para abordar cualquier preocupación o problema que pueda surgir durante el proceso de cicatrización de los tejidos.
Participando activamente en el proceso de recuperación y siguiendo las recomendaciones del profesional sanitario, las personas pueden favorecer una recuperación fluida y satisfactoria tras la cirugía de hernia inguinal.
Atención de urgencia
En algunas situaciones, una hernia inguinal puede encajarse o estrangularse, lo que puede provocar complicaciones graves o incluso amenazar la vida.
Una hernia encarcelada se produce cuando un asa del intestino queda atrapada en la zona débil de la pared abdominal, lo que provoca obstrucción. Esto puede causar dolor intenso, náuseas, vómitos y un abultamiento firme y visible en la zona afectada.
Si un prestador de asistencia sanitaria sospecha que un individuo tiene una hernia encarcelada, puede ser necesaria una atención médica inmediata y, en muchos casos, una cirugía de urgencia antes de que transcurran 6 horas desde el inicio de las molestias para liberar el tejido atrapado y tratar las complicaciones.

Del mismo modo, una hernia estrangulada se produce cuando el suministro sanguíneo a la porción del intestino atrapada queda cortado, lo que provoca daños tisulares y un mayor riesgo de infección.
Se trata de una emergencia quirúrgica que requiere intervención inmediata antes de las 6 horas desde el inicio de las dolencias, a fin de restablecer el flujo sanguíneo y evitar la propagación de posibles complicaciones fatales.
Es fundamental que las personas con una hernia inguinal sean conscientes de los posibles signos de hernia encarcelada o estrangulada, como dolor intenso y constante en la ingle, presencia de un abultamiento firme, sensible e irredicible, y aparición de síntomas como náuseas, vómitos y dificultad para defecar o liberar gases.
Si alguno de estos síntomas está presente, es esencial buscar atención médica inmediata para prevenir la progresión de las complicaciones asociadas a una hernia encarcelada o estrangulada. La intervención oportuna y la atención médica adecuada son esenciales para tratar eficazmente estas posibles complicaciones y minimizar el riesgo de resultados adversos.
Conclusión
Las hernias inguinales son una afección frecuente que puede presentarse con diversos síntomas. Afortunadamente, existen tratamientos para aliviar las molestias y restablecer el funcionamiento adecuado.
La cirugía es el método más común, con sus actualizaciones, para tratar las hernias inguinales, ya que ofrece una solución eficaz y duradera.
El reconocimiento por parte del paciente de los signos y síntomas de una hernia inguinal es clave para garantizar que busque tratamiento a tiempo, antes de que surjan complicaciones.
Aunque la cirugía pueda parecer desalentadora, los pacientes pueden estar seguros de que, con las técnicas actuales, la recuperación es rápida y satisfactoria.
Con estos conocimientos sobre las opciones de tratamiento de las hernias inguinales, las personas pueden tomar decisiones informadas sobre su asistencia sanitaria para poder volver a vivir sin preocupaciones ni molestias.
Es la oportunidad de compartir en redes sociales información de salud preventiva sobre la hernia inguinal y de conseguir juntos que vuestra familia, amigos y más gente reconozcan las molestias, así como que asistan al centro médico de la localidad lo antes posible para evitar las graves complicaciones.
Saludo de agradecimiento por el comentario y las sugerencias para el blog: salud digestiva. ¡Nos encontramos en la próxima entrega!
DrJorgeDelgadoCirujano. Tratamiento para la hernia inguinal.

