Bienvenido, estimado internauta, a este espacio de alta especialidad en cirugía general, gastroenterología de urgencias, anatomía patológica y salud preventiva.
Comprender por qué proviene la apendicitis exige ir más allá de los mitos populares y analizar los factores mecánicos e infecciosos que desencadenan la obstrucción de este pequeño órgano tubular.
Como cirujano especialista y docente titular de la Universidad de Cuenca, mi prioridad es enseñarte que el punto de partida es casi siempre la obstrucción de la luz apendicular, provocada por fecalitos o por la inflamación de sus folículos linfoides.
Antes de deconstruir la diferencia entre el origen folicular en jóvenes y el obstructivo en adultos, analizar por qué la ingesta de semillas no es la causa habitual o explicar de qué manera nuestro protocolo de vanguardia aborda el diagnóstico oportuno y la apendicectomía laparoscópica de mínima invasión, te invito a buscar certezas en la evidencia científica.
Bajo la dirección académica del Dr. Jorge Delgado, evaluamos tu salud con el máximo rigor clínico. En salud preventiva de enfermedades digestivas, vamos a develar una interesante interrogante que siempre tenemos los médicos, planteada por los pacientes y familiares.
El tema de estudio de hoy nos demostrará que se trata de una enfermedad que afecta a personas de todas las edades y que es la más frecuente a nivel global.
Es una inflamación dolorosa del apéndice vermiforme, un pequeño órgano tubular anexo al intestino grueso. No se conoce del todo el origen de la apendicitis, pero se cree que está causada por una obstrucción de la luz del apéndice.
De inmediato pasamos a dar respuesta a la pregunta que nos hacen los pacientes o sus acompañantes en la consulta como en las salas de emergencias hospitalarias a los médicos:
Inquietudes frecuentes
¿Por qué proviene la apendicitis y cuál es su causa desencadenante principal?
La causa primaria es la obstrucción mecánica del lumen (luz interior) del apéndice. Al bloquearse este estrecho conducto, las secreciones mucosas del propio órgano quedan atrapadas, aumentando bruscamente la presión intraluminal, interrumpiendo el flujo sanguíneo y permitiendo que las bacterias intestinales se multipliquen e invadan la pared.
¿Cuáles son los agentes específicos que bloquean la luz del apéndice?
Fecalitos (apendicolitos): Pequeñas masas de materia fecal calcificada y endurecida que se impactan en la entrada del apéndice (causa principal en adultos). Hiperplasia linfoide: Inflamación y aumento de tamaño de las placas linfoides de la mucosa apendicular en respuesta a infecciones respiratorias o digestivas previo-existentes (causa principal en niños y adolescentes). Causas raras (< 1-2%): Parásitos (Enterobius vermicularis), moco espeso por fibrosis quística o tumores neuroendocrinos (carcinoides).
¿Es verdad que comer semillas (tomate, uva, guayaba) provoca apendicitis?
No, es un mito médico. La evidencia anatomopatológica demuestra que los cuerpos extraños o semillas son responsables de menos del 0.05% de los casos de apendicitis. El sistema digestivo procesa y evacua la inmensa mayoría de estos residuos sin que se introduzcan en el orificio apendicular.
¿Existen factores de riesgo o hábitos que favorezcan su aparición?
Aunque la apendicitis puede afectar a cualquier persona de forma impredecible, las dietas deficientes en fibra se han asociado a un tránsito intestinal lento y a la formación de fecalitos más duros.
Sin embargo, no se considera una enfermedad hereditaria directa, sino un evento obstructivo aleatorio.
En este artículo exploraremos las causas y los factores de riesgo de la apendicitis, así como las formas de prevenirla y de tratarla. Tanto si eres un profesional médico como si simplemente te interesa saber más sobre este tema para tu desarrollo personal, lo cual te ayudará a adoptar una actitud proactiva.
Lo mejor es que este apartado está «escrito por personas, para personas» y te proporcionará información valiosa. Así que siéntate y coge una taza de té verde para mejorar la concentración mental, porque no querrás perderte lo que tenemos preparado para una lectura interesante y amena.
¿Por qué proviene la apendicitis?
La apendicitis es una afección abdominal frecuente causada por la inflamación del apéndice vermiforme, una pequeña bolsa conectada al intestino grueso, específicamente al ciego.
La apendicitis puede ser leve o grave, y las cifras frecuentes que figuran en los informes demuestran que es una de las afecciones más tratadas en las salas de urgencias de todo el mundo.
Las cifras de frecuencia muestran que la apendicitis afecta a 1 de cada 1.000 personas cada año sólo en Estados Unidos.
La causa exacta de la apendicitis se desconoce, pero las dos teorías predominantes sugieren que se debe a la obstrucción del apéndice por heces endurecidas, crecimientos cancerosos u otros objetos, o a una infección gastrointestinal de origen viral o bacteriano.
Los síntomas suelen variar de una persona a otra, pero suelen incluir dolor abdominal que comienza alrededor del ombligo y luego se desplaza hacia la parte inferior derecha, acompañado de náuseas y vómitos, pérdida de apetito, fiebre y estreñimiento o diarrea.
Al no ser tratada de manera temprana, ya sea de forma médica o quirúrgica, la apendicitis puede provocar complicaciones graves, como la rotura del apéndice y la temible peritonitis (inflamación del revestimiento abdominal); si persiste, puede conllevar sepsis mortal (infección generalizada a través de la sangre).
Si sospecha que presenta síntomas asociados a la apendicitis, es importante que busque atención médica lo antes posible en hospitales o clínicas de salud, ya sea a través del sistema sanitario público o privado. Los colegas realizan la valoración, solicitan exámenes de gabinete y arriban a un diagnóstico.
Definición.
La apendicitis es una dolencia que afecta al apéndice, un órgano delgado en forma de tubo conectado al intestino grueso. Se caracteriza por la inflamación e infección del órgano y puede causar dolor y sufrimiento debilitantes si no se trata.
Conocer la definición de la apendicitis es crucial para identificar las señales de alerta y buscar atención médica de inmediato.
La apendicitis suele asociarse a una serie de síntomas cuya gravedad varía de leve a grave. El síntoma más frecuente es el malestar abdominal, que suele comenzar cerca del ombligo y luego desplazarse hacia la parte inferior derecha del abdomen.
Otros síntomas pueden ser náuseas, vómitos, fiebre, pérdida de apetito y estreñimiento o diarrea. Estos síntomas pueden ser indicativos de diversas afecciones médicas, por lo que es importante que un profesional sanitario realice un diagnóstico preciso.

El diagnóstico de la apendicitis implica una exploración física, una revisión del historial médico y, posiblemente, pruebas de imagen como una ecografía o una tomografía computarizada (TC). Los profesionales sanitarios también pueden solicitar realizar análisis de sangre para buscar indicios de infección.
Si sospechas que puedes tener apendicitis, es esencial que acudas rápidamente al médico, ya que la enfermedad puede agravarse si no se recibe atención médica oportuna, ya sea en el sistema sanitario público o privado, y que se logren disminuir las complicaciones.
El tratamiento de la apendicitis suele consistir en la extirpación quirúrgica del apéndice, denominada apendicectomía. Este procedimiento suele realizarse lo antes posible una vez confirmado el diagnóstico.
En algunos casos, pueden utilizarse antibióticos para tratar la infección antes de la intervención quirúrgica. Tras la operación, es posible que los pacientes deban permanecer en el hospital durante 1 o 2 días para asegurar una curación adecuada y recibir cuidados de seguimiento.
⚠️ NOTA IMPORTANTE:
Este contenido tiene fines exclusivamente informativos. Para obtener consejos o diagnósticos médicos, consulta a un profesional sanitario de tu localidad.
Síntomas de la apendicitis
En caso de apendicitis, es esencial reconocer las señales de alarma. Los síntomas pueden variar en intensidad de un individuo a otro, pero hay indicios específicos a los que hay que prestar atención.
Normalmente, el síntoma más frecuente es el dolor abdominal, que comienza en la parte superior del ombligo y luego se irradia hacia la parte inferior derecha del abdomen. Otros signos posibles son náuseas, vómitos y fiebre.
Es imprescindible buscar atención médica de inmediato si aparece alguno de estos síntomas, ya que la apendicitis suele ser una afección peligrosa y requiere tratamiento de urgencia.
Otra manifestación de la apendicitis es la pérdida de apetito. Esto puede ser un indicio de que algo va mal en el aparato digestivo, y es importante prestar atención a este síntoma si persiste.
A su vez, el estreñimiento o la diarrea pueden ser otros signos de inflamación del intestino grueso. Si notas alguna irregularidad en tus deposiciones, asegúrate de informar a tu médico para que pueda diagnosticar y tratar adecuadamente tu situación.
A veces, la apendicitis puede causar, además, una sensación de malestar general o de cansancio inesperado. Esto puede significar que el cuerpo está luchando contra una infección, lo cual suele ocurrir en la apendicitis.
Si aparece alguno de estos signos, es esencial buscar atención médica de inmediato. Aunque la apendicitis puede ser grave, es posible tratarla eficazmente si se detecta a tiempo.
Así pues, al conocer los síntomas de la apendicitis, puedes tomar medidas proactivas para mantener tu salud y recibir el tratamiento necesario para sentirte mejor.
Cuando se aloja un fecalito u obstrucción en esa zona, la acumulación de fluidos es inevitable, lo que transforma un órgano noble en una urgencia clínica en cuestión de pocas horas.
Diagnóstico de la apendicitis
El diagnóstico preciso de la apendicitis en hombres es clave para tratarla, ya que sus síntomas suelen solaparse con los de otras enfermedades. Normalmente se realiza una exploración física para comprobar si hay sensibilidad aumentada o hinchazón en la región inferior derecha del abdomen, junto con fiebre, náuseas con vómitos.
Pueden realizarse análisis de sangre, como un hemograma completo, para determinar si el organismo padece una infección, mientras que las pruebas de imagen, como la ecografía o la tomografía computarizada (TC), ofrecen una visión clara del estado del órgano apendicular vermiforme.

Si el diagnóstico es incierto, puede recomendarse una laparoscopia diagnóstica. Este procedimiento consiste en realizar una pequeña incisión en el abdomen e introducir un laparoscopio con una minicámara para observar directamente desde el apéndice, con una ampliación de 16 veces. Si está inflamado, se extirpará durante el procedimiento.

El diagnóstico preciso de la apendicitis es un paso fundamental para su tratamiento. Los síntomas, como el dolor abdominal, la fiebre, las náuseas y los vómitos, suelen parecerse a los de otras dolencias, lo que dificulta su diagnóstico.
Causas de la apendicitis
La apendicitis es un problema de salud pública que afecta a muchas personas en todo el mundo. Una de las causas principales de la apendicitis es una obstrucción del apéndice, que puede deberse a alimentos, heces u otros materiales extraños.
Cuando esto ocurre, las bacterias empiezan a proliferar en el apéndice, lo que provoca una infección que desencadena inflamación e hinchazón. Esta inflamación puede provocar un dolor agudo en la parte inferior derecha del abdomen, también conocido como dolor abdominal en la fosa ilíaca derecha, y constituye un signo de apendicitis.
Además, la genética puede contribuir al desarrollo de la apendicitis. Las investigaciones han demostrado que las personas con antecedentes familiares de apendicitis tienen mayor probabilidad de padecerla.
Esto puede deberse a ciertas predisposiciones genéticas que incrementan la probabilidad de desarrollar una obstrucción del apéndice, aumentando así la probabilidad de apendicitis. Por tanto, es esencial vigilar de cerca cualquier síntoma y buscar atención médica ante cualquier indicio de apendicitis.
Por otro lado, otras infecciones del organismo también pueden ser causa de apendicitis. Por ejemplo, si una persona tiene una infección gastrointestinal, las bacterias pueden desplazarse al apéndice y provocar inflamación.
Lo mismo puede decirse de las infecciones del aparato urinario o del reproductor. Por ello, es primordial tratar rápidamente cualquier infección para reducir el riesgo de desarrollar apendicitis.
Por último, ciertos hábitos de vida también pueden aumentar el riesgo de apendicitis. Una dieta pobre en fibra dietética y rica en alimentos procesados transgénicos puede aumentar el riesgo de desarrollar una obstrucción del apéndice.
Del mismo modo, fumar y tener sobrepeso pueden aumentar el riesgo de apendicitis. Para reducir las probabilidades de padecer esta afección, conviene adoptar un estilo de vida saludable, como seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio con regularidad y evitar fumar.
Diagnóstico diferencial
La apendicitis es una inflamación dolorosa y, a menudo, grave del apéndice vermiforme. Puede aparecer sin previo aviso y dejar a los afectados con un dolor agonizante. Pero, ¿de dónde viene? La respuesta está en el diagnóstico diferencial.
Enfermedades con molestias similares, como la colitis, la enfermedad de Crohn, la rotura del folículo de Graaf o la enfermedad pélvica inflamatoria (EPI), así como los problemas de cálculos renales con descenso hacia el lado derecho.
Se cree que la apendicitis se debe a un bloqueo de la luz o abertura del apéndice; este bloqueo puede deberse tanto a material fecal como a una acumulación de moco, a objetos extraños como semillas o parásitos, e incluso a tumores.
Una vez que se produce el bloqueo, las bacterias pueden empezar a multiplicarse en el interior del apéndice, lo que provoca inflamación e infección (con edema de las paredes que cierran la luz apendicular).
Mediante un examen médico adecuado y pruebas de imagen, un profesional sanitario cualificado debería poder determinar si existe apendicitis y comenzar el tratamiento, que puede consistir en antibioticoterapia seguida de la extirpación del apéndice inflamado mediante cirugía.
Por tanto, el diagnóstico diferencial es esencial para entender de dónde proviene la apendicitis y tratarla adecuadamente.
Factores de riesgo de la apendicitis
Reconocer los factores de riesgo asociados a la apendicitis es esencial para comprender la afección. Aunque la apendicitis puede afectar a cualquiera, hay ciertos factores que pueden aumentar la probabilidad de padecerla.
Estos factores de riesgo incluyen la edad, el sexo, los antecedentes familiares, el estilo de vida y el historial médico, y conocerlos puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar apendicitis. Para garantizar un tratamiento rápido, si es necesario, las personas deben consultar a su médico para obtener orientación y apoyo.
La edad es un factor importante en el desarrollo de la apendicitis, ya que es más frecuente en personas de entre 10 y 30 años. Además, los varones son más propensos a la apendicitis que las mujeres, y quienes tienen antecedentes familiares de esta enfermedad también pueden tener un mayor riesgo de padecerla.
Otros factores de riesgo son una dieta rica en alimentos procesados y pobre en fibra, así como un estilo de vida sedentario. El tabaquismo y la obesidad también se han asociado con un mayor riesgo de apendicitis.
Tomar medidas para hacer frente a estos factores de riesgo puede ayudar a prevenir la apendicitis y promover la salud y el bienestar generales.
Es importante conocer los signos y síntomas de la apendicitis para buscar atención médica si es necesario. Los síntomas frecuentes de la apendicitis son dolor y sensibilidad abdominales, náuseas y vómitos, y fiebre.
Si estos síntomas son graves o persistentes, es importante consultar al médico de inmediato. Un diagnóstico y un tratamiento precoces pueden ayudar a prevenir complicaciones y a asegurar una recuperación completa.
Comprender los factores de riesgo y tomar medidas para prevenir y tratar la apendicitis puede ayudar a mantener la salud y el bienestar.
Prevención de la apendicitis
Mantener un estilo de vida saludable es esencial para prevenir la apendicitis. Para ello, es clave una dieta baja en grasas y rica en fibra, que puede ayudar a prevenir obstrucciones del apéndice, una de las principales causas de la enfermedad.
Comer mucha fruta, verdura fresca y cereales integrales no sólo mantendrá la regularidad de los movimientos intestinales, sino que también evitará la inflamación del apéndice.
Además de una nutrición adecuada, el ejercicio regular, como montar en bicicleta, nadar o correr, también puede contribuir a prevenir la apendicitis. El ejercicio ayuda a fortalecer el sistema inmunitario, a combatir las infecciones que pueden provocar apendicitis y a favorecer las deposiciones regulares.

Incluso un paseo a paso ligero o un programa de fitness con un instructor certificado es suficiente para poner el cuerpo en movimiento y mantener a raya el riesgo de apendicitis.
En definitiva, un estilo de vida activo combinado con una dieta equilibrada es la mejor forma de prevenir la apendicitis.
Tratamiento de la apendicitis
El tratamiento de la apendicitis aguda es esencial para prevenir complicaciones y acelerar la recuperación. En la mayoría de los casos, se recomienda la extirpación quirúrgica del apéndice inflamado, conocida como apendicectomía.
Puede realizarse mediante cirugía abierta o laparoscópica, un enfoque menos invasivo que implica incisiones pequeñas. Se ha demostrado que la cirugía laparoscópica tiene un periodo de recuperación más corto y menos dolor postoperatorio que la cirugía abierta.
Después de la intervención, cabe esperar molestias y dolor, que pueden aliviarse con analgésicos. En algunos casos, pueden prescribirse antibióticos antes o después de la intervención para prevenir o tratar una infección.
Para garantizar una recuperación sin contratiempos, es importante que los pacientes sigan las instrucciones postoperatorias de su médico y tomen los medicamentos prescritos según las indicaciones. También deben evitarse las actividades extenuantes y el levantamiento de objetos pesados durante unas semanas para favorecer la curación.
Cuando se tratan con prontitud y correctamente, la mayoría de los casos de apendicitis aguda pueden resolverse con éxito, evitando riesgos graves, y los pacientes pueden volver a sus actividades habituales en unas semanas.
¿Diferencias histológicas y clínicas entre la apendicitis por hiperplasia linfoide en niños y la por fecalitos en adultos?
La diferenciación entre la apendicitis por hiperplasia linfoide (predominante en niños y adolescentes) y la apendicitis por fecalitos o apendicolitos (predominante en adultos) representa un ejemplo clásico de cómo la etiología condiciona tanto la anatomía patológica al microscopio como la evolución clínica en la mesa de emergencias.
1. Diferencias histológicas (anatomía patológica)
Bajo el examen microscópico, las diferencias en la pared apendicular y en la luz intraluminal reflejan mecanismos fisiopatológicos totalmente distintos:
| Criterio Histológico | Hiperplasia Linfoide (Pediatría / Jóvenes) | Fecalito / Apendicolito (Adultos) |
| Capa Submucosa | Expansión masiva del tejido linfoide asociado a la mucosa (GALT). Presencia de centros germinativos reactivos prominentes con abundantes inmunoblastos y macrófagos de cuerpos tingibles. | Submucosa atrófica o comprimida mecánicamente. Infiltrado inflamatorio agudo, dominado por polimorfonucleares (neutrófilos), que invaden la capa muscular (muscularis propria). |
| Estado de la Luz (Lumen) | Luz ocluida concéntricamente por el abultamiento del tejido linfoide transmural. No se observa material inorgánico sólido. | Presencia de una masa intraluminal lamelar compuesta por materia fecal deshidratada, moco denso, sales de calcio y restos celulares. |
| Mucosa y vasos sanguíneos | Ulceración mucosa secundaria al edema. Hiperemia vascular severa con vasodilatación reactiva sin atrofia previa. |
Necrosis por presión focal en el sitio de contacto directo con el fecalito, con ulceración temprana, microtrombosis vascular y necrosis isquémica transmural. |
2. Diferencias Clínicas y de Presentación
Las características anatómicas del paciente (espesor de la pared apendicular y desarrollo del omento mayor) sumadas a la etiología modifican la presentación clínica:
A. Cuadro clínico en niños (hiperplasia linfoide)
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Antecedente prodromal: con frecuencia se presenta tras una infección viral reciente (vías respiratorias altas, faringoamigdalitis o gastroenteritis) que desencadena la respuesta inmune y la hiperplasia del GALT (sigla en inglés de Gut-Associated Lymphoid Tissue, tejido linfoide asociado al intestino).
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Sintomatología atípica: el dolor suele ser difuso o mal localizado. Son comunes la fiebre alta temprana, los vómitos repetidos y la diarrea (debida a la irritación de las asas intestinales adyacentes por la respuesta inflamatoria linfoide).
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Riesgo de perforación rápida: la pared apendicular infantil es sumamente delgada y el epiplón mayor (omento) no está completamente desarrollado, por lo que el proceso evoluciona rápidamente a peritonitis difusa en menos de 24 horas, con menor capacidad para formar un plastrón protector.
B. Cuadro clínico en adultos (fecalito)
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Presentación clásica (Tríada/Escala de Alvarado): dolor visceral periumbilical que migra con precisión a la fosa ilíaca derecha (Punto de McBurney) en 6 a 12 horas, acompañado de anorexia y febrícula.
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Evolución temporal: La obstrucción rígida por el fecalito provoca un incremento progresivo e ininterrumpido de la presión intraluminal. Cursa con dolor punzante y localizado.
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Formación de plastrón o absceso: dado que el adulto cuenta con un epiplón mayor completamente desarrollado, la perforación de un apéndice con fecalito suele quedar bloqueada por el omento, formando un plastrón periapendicular o un absceso localizado.
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Visualización por Imagen: los fecalitos son claramente visibles en una Tomografía Axial Computarizada (TAC) como imágenes calcificadas hiperdensas intraluminales hasta en un 30% de los casos (e hiperecoicos con sombra acústica posterior en ecografía).
3. Implicaciones químicas y quirúrgicas
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Riesgo de fracaso del tratamiento conservador: si bien algunos cuadros leves de apendicitis por hiperplasia linfoide han mostrado resolución o respuesta temporal a antibióticos, la apendicitis por fecalito en adultos presenta una tasa de fracaso del manejo médico superior al 40%, lo que requiere apendicectomía quirúrgica debido a la presencia de un cuerpo extraño impactado.
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Manejo del muñón apendicular en quirófano: en el adulto con apendicitis por fecalito, el cirujano debe verificar que el fecalito no se haya alojado en la base del apéndice ni en el ciego antes de ligar el muñón, para prevenir fístulas estercorales postoperatorias.
Análisis de valor
La Gestión del Gradiente Hidrodinámico:
El Dr. Delgado aporta un valor diferencial indispensable al explicar la apendicitis desde las leyes de la física y de la hidrodinámica corporal.
Enseñar detalladamente que el dolor no se origina en la infección bacteriana inicial, sino en la distensión parietal por presión (un órgano cerrado que lucha por secretar fluidos contra una pared rígida), lo cual transforma la percepción del paciente.
El contenido abandona el mito común y se convierte en una lección de anatomía aplicada que subraya la urgencia de una atención oportuna.
Visión Académica y Catedrática:
El diferencial radica en la demolición de las falsas curas domiciliarias. Como docente titular, sabes que el desconocimiento lleva a los pacientes a recurrir a purgantes o laxantes cuando sienten pesadez abdominal baja, creyendo que se trata de un simple empacho.
Explicar científicamente que un laxante aumenta los movimientos mecánicos del colon y puede provocar la rotura de un apéndice obstruido es un criterio clínico de alta escuela que salva vidas fuera del entorno hospitalario.
Conclusión
Para finalizar, lo prioritario: la apendicitis es una afección grave que requiere atención médica inmediata. Comprender las causas y los factores de riesgo de la apendicitis puede ayudar a prevenirla.
Es importante buscar diagnóstico y tratamiento lo antes posible para evitar complicaciones, que pueden incluir perforación e infección.
El tratamiento suele consistir en la extirpación quirúrgica del apéndice y puede requerir antibióticos por vía intravenosa. Tomando medidas para prevenir la apendicitis y buscando atención médica cuando sea necesario, podemos garantizar los mejores resultados posibles para esta afección frecuente.
Si llegaste a este punto de la lectura, es oportuno compartir en redes sociales información preventiva sobre la apendicitis; así, juntos, conseguimos que más gente se entere de la novedad y busque ayuda médica para evitar las serias complicaciones.
Gracias por dejar el comentario y las sugerencias sobre los temas que el equipo debe estudiar y proyectar. ¡Un abrazo fraterno y nos vemos en la próxima entrega!
DrJorgeDelgadoCirujano. ¿De qué proviene la notable apendicitis?
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👨⚕️ Los síntomas y la evolución del cuadro obstructivo hacia la isquemia
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