Hernia inguinal directa como indirecta: guía anatómica

Hernia Notable En La Ingle

En las rotaciones quirúrgicas de nuestro hospital, siempre recordamos a los estudiantes que la región inguinal es un mapa de precisión. Comprender la diferencia entre una hernia inguinal directa como indirecta no es solo un ejercicio académico; es la base para decidir el mejor abordaje para el paciente.

Mientras una nace de una persistencia congénita, la otra es el reflejo del desgaste de los tejidos con el tiempo. A continuación, traduciremos la complejidad de la pared abdominal en conceptos claros para tu salud.

La hernia inguinal, tanto directa como indirecta, es una afección frecuente en la que los contenidos abdominales se protruyen a través de una zona debilitada en la ingle.

Al clasificarse en hernia inguinal directa e indirecta, cada una con sus propias diferencias anatómicas. Ambos tipos requieren tratamiento quirúrgico para evitar posibles complicaciones.

Luego de este preámbulo, recibe un saludo de bienvenida al blog Salud Digestiva, donde encontrarás información especializada sobre la hernia inguinal directa e indirecta, en términos cotidianos, para una lectura fresca, pero orientada a la salud y la prevención de enfermedades digestivas.

En este artículo, exploraremos los tipos, las causas y el tratamiento de las hernias inguinales, así como las diferencias entre las hernias directas e indirectas. Comprender estas diferencias es crucial para un diagnóstico preciso por estar «escrito por personas, para personas» y un manejo adecuado de esta afección.

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Hernia inguinal directa o indirecta.

La presencia de una protuberancia blanda que no presenta molestias o que, de verdad, presenta manifestaciones de moderada a gran intensidad en la región inguinal requiere establecer un diagnóstico para determinar el tipo de hernia y, por consiguiente, el método de tratamiento individualizado de cada paciente.

La hernia inguinal directa, al igual que la indirecta, es una afección que afecta a muchas personas y puede ser muy grave si no se trata. Las hernias se desarrollan cuando un tejido blando, normalmente parte del intestino, se introduce a través de un punto débil de la pared abdominal.

Este tipo de hernia se produce cuando un asa intestinal u otro tejido de la cavidad sobresale a través de una zona debilitada del músculo de la ingle, normalmente debido a un aumento de la presión abdominal, como al levantar objetos pesados o al hacer esfuerzos al defecar.

Los síntomas incluyen molestias o dolor, sobre todo al agacharse, toser, levantar objetos pesados o hacer esfuerzos; hinchazón en el lugar de la hernia; y una protuberancia cerca de la zona de la ingle.

Si la hernia no se trata, pueden surgir complicaciones, como la obstrucción intestinal, que provoca náuseas y vómitos; la incarceración de la hernia, que podría interrumpir el flujo sanguíneo al tejido; y la rotura de la hernia.

Las opciones de tratamiento varían en función de la frecuencia y el tamaño, pero suelen requerir una reparación quirúrgica, ya sea abierta o laparoscópica, del tejido o del músculo debilitado alrededor de la abertura de la hernia.

Afortunadamente, con un diagnóstico y tratamiento adecuados por parte de su profesional sanitario, la hernia inguinal directa y la indirecta pueden tratarse eficazmente.

AVISO: este contenido tiene solo fines informativos. Para obtener consejos o diagnósticos médicos, consulta a un profesional sanitario en los hospitales o clínicas de salud públicas o privadas de tu localidad.

La Frontera Anatómica:

Los Vasos Epigástricos

Las hernias inguinales son uno de los tipos más frecuentes de hernia y pueden clasificarse en dos categorías principales: directas e indirectas. Ambos tipos se originan por un debilitamiento de la pared abdominal, pero las diferencias entre ellos radican principalmente en su formación y localización.

Las hernias inguinales directas se producen cuando el tejido atraviesa un punto débil de la pared abdominal inferior o del piso del canal inguinal, ubicado cerca de la ingle, mientras que las hernias inguinales indirectas se deben a una debilidad inherente del agujero profundo o de la pared posterior del canal inguinal, en la frontera anatómica de los vasos epigástricos.

El tratamiento de ambos tipos de hernia requiere una intervención quirúrgica  abierta o convencional para reparar el tejido debilitado, aunque cada vez se utilizan más técnicas mínimamente invasivas, como la laparoscopia o la cirugía robótica.

Ambos procedimientos suelen requerir anestesia general, aunque el seguimiento sistemático es esencial para el éxito a largo plazo.

Tipos de hernias inguinales

Una hernia inguinal se produce cuando el tejido blando, normalmente una porción del intestino delgado, se protruye a través de un punto débil de los músculos abdominales. Hay dos tipos principales de hernias inguinales: directas e indirectas.

La hernia inguinal directa se debe a una debilidad de la pared abdominal inferior o del piso del canal inguinal, mientras que la hernia inguinal indirecta se produce cuando un saco que contiene el intestino delgado se protruye a través del agujero profundo del canal inguinal.

Ambos tipos de hernias son más frecuentes en los hombres que en las mujeres y suelen requerir intervención quirúrgica para reparar la zona debilitada o rasgada de la pared abdominal.

La hernia indirecta (latente desde el nacimiento) y su paso por el anillo inguinal profundo.

  • Por otro lado, una hernia inguinal indirecta se produce cuando el intestino delgado, y a veces líquido, se protruyen a través del agujero profundo (la pared posterior del canal inguinal está compuesta por estructuras de fascia, incluyendo la fascia transversalis y el tendón conjunto (formado por los músculos oblicuo interno y transverso del abdomen) del canal inguinal de la pared abdominal inferior, cerca del lugar donde el testículo ingresa desde la cavidad en cada lado y desciende al escroto (esto en vida intrauterina), es decir, cabe redundar, por el conducto inguinal.

La hernia directa (adquirida) y la debilidad del triángulo de Hesselbach.

  • En el caso de una hernia inguinal directa, se produce cuando los contenidos abdominales, que pueden incluir una parte del intestino o tejido graso, se protruyen a través de una zona débil del piso del canal inguinal (la pared inferior —o suelo— del canal inguinal está formada por el ligamento inguinal y sus modificaciones, como el ligamento lacunar, que dependen de la aponeurosis del músculo oblicuo externo).

Comprender estas diferencias es crucial tanto para el diagnóstico preciso como para el tratamiento eficaz y oportuno de la afección, a fin de evitar complicaciones graves en el contenido herniario.

Diferencias anatómicas

Anatómicamente, la principal diferencia entre las hernias inguinales directas e indirectas radica en la vía que siguen dentro del cuerpo.

Una hernia inguinal directa se produce cuando los contenidos abdominales empujan a través de un punto débil en la parte inferior o piso del canal inguinal en la pared abdominal inferior. Suelen protruir más hacia la parte inferior delantera del cuerpo o hacia el ingle.

Por el contrario, una hernia inguinal indirecta sigue un camino distinto. Protuye a través del pequeño anillo inguinal o del agujero profundo, ubicado en la abertura posterior del conducto inguinal, y puede descender hasta el escroto. Esta distinción es esencial para diagnosticar el tipo de hernia y determinar el curso de tratamiento más adecuado.

Otra diferencia anatómica crucial es el punto de origen de cada tipo de hernia. Una hernia inguinal directa se forma en la zona débil de la pared abdominal, cerca de la ingle del paciente.

En cambio, una hernia inguinal indirecta suele ser una afección congénita debida a una apertura anormal del conducto inguinal, que permite el paso del intestino.

Comprender estas diferencias anatómicas es imprescindible para que los profesionales sanitarios proporcionen la mejor atención y el mejor tratamiento posibles a las personas con hernias inguinales.

Causas de las hernias inguinales

Los motivos de las hernias inguinales pueden atribuirse a diversos factores, como una debilidad de la pared abdominal, que puede presentarse al nacer por defecto congénito (en nacidos de bajo peso o de nacimiento prematuro).

En el caso de las hernias inguinales directas, la debilidad de los músculos abdominales en la región inguinal suele asociarse al envejecimiento y al estrés físico continuo en la zona.

Esto puede ocurrir al levantar objetos pesados de forma continua, por ejemplo, el dependiente de una abacería o ferretería, así como al toser crónicamente o al realizar otras actividades que tensionan los músculos abdominales.

Hernia Inguinal Directa Como Indirecta

Por otro lado, las hernias inguinales indirectas suelen estar relacionadas con un defecto congénito del agujero profundo del conducto inguinal, que permite el desarrollo de la hernia, lo cual suele ser evidente en la infancia o la niñez.

Es importante tener en cuenta que, aunque las hernias inguinales directas suelen presentarse en personas de edad avanzada, las inguinales indirectas se observan con mayor frecuencia en lactantes, especialmente en los nacimientos prematuros.

En la edad adulta, son más frecuentes en los hombres y pueden ser consecuencia de la exposición permanente a la fuerza o del aumento de la presión abdominal al inclinarse o al elevar objetos de peso regular.

Comprender las causas específicas y los factores de riesgo asociados a cada tipo de hernia inguinal es crucial para las medidas preventivas y para el desarrollo de planes de tratamiento individualizados para los pacientes.

Síntomas de hernias inguinales

Las hernias inguinales pueden presentar una variedad de síntomas, como una protuberancia a ambos lados del pubis o del hueso púbico, que puede hacerse más evidente al estar de pie, así como dolor o molestias en la zona afectada, especialmente al inclinarse, toser o levantar peso.

En algunos casos, la protuberancia puede ser visible cuando el paciente está en reposo; se trata de hernias inguinoescrotales que presentan molestias de pesadez o arrastre hacia el escroto.

Es importante tener en cuenta que, en el caso de las hernias inguinales, especialmente las indirectas, puede no haber síntomas visibles y la afección sólo puede detectarse durante un examen físico rutinario o en una evaluación de un problema no relacionado.

Otros síntomas de las hernias inguinales indirectas suelen incluir una sensación de pesadez o arrastre en la ingle, así como inflamación o agrandamiento del escroto.

En algunos casos, las hernias inguinales pueden causar importantes molestias e incluso provocar complicaciones graves, como la estrangulación del contenido de la hernia, que requiere atención médica de urgencia.

Hernia Inguinal Directa Como Indirecta

Reconocer y comprender toda la gama de síntomas asociados a las hernias inguinales es crucial para un diagnóstico y una intervención a tiempo que eviten la posible progresión a complicaciones más graves.

Proceso diagnóstico de las hernias inguinales

El diagnóstico de las hernias inguinales suele implicar un proceso exhaustivo que incluye una historia clínica detallada, un examen físico minucioso y, en algunos casos, estudios de imagen.

Durante el examen físico, un profesional sanitario local o de la urbe, conforme a tu ubicación geográfica global, puede observar y palpar cuidadosamente la zona afectada para detectar la presencia de una hernia.

En caso de resultados no concluyentes o para evaluar la extensión de la hernia, pueden emplearse estudios de imagen, como ecografías o resonancias magnéticas (RM), para obtener una visión detallada de la hernia y de sus estructuras circundantes.

Es esencial que los profesionales sanitarios distingamos con precisión entre las hernias inguinales directas e indirectas durante el proceso diagnóstico, ya que dicha diferenciación orienta el tratamiento adecuado.

Hernia Inguinal Directa Como Indirecta

Además, en los casos en que la hernia sea asintomática pero se sospeche su presencia, la imagen diagnóstica desempeña un papel crucial para confirmar el diagnóstico y determinar la forma de actuación más adecuada, ya sea de observación o de intervención quirúrgica.

Un diagnóstico bien establecido constituye la base para elaborar un plan de tratamiento específico y eficaz que aborde las características propias de la hernia inguinal de cada persona y de cada lado.

Es crucial diferenciarlas en la consulta

Maniobras de exploración física: el tacto del conducto inguinal.

Las hernias inguinales son defectos de la pared abdominal que permiten que tejido u órganos protruyan por el conducto inguinal, provocando una protuberancia o molestias en la zona afectada. Existen dos tipos de hernia inguinal: directa e indirecta.

Las hernias inguinales directas se producen cuando las fibras musculares de la pared inferior o del piso del canal inguinal se debilitan, lo que permite el paso del tejido; mientras que las hernias inguinales indirectas se producen cuando una porción del intestino empuja a través de una brecha congénita en la pared posterior o del agujero posterior del canal inguinal.

Triángulo De Hesselbach
ⓇClaudio Brandi-Hernias Inguinocrurales

El tratamiento de ambos tipos suele consistir en una reparación quirúrgica mediante la cual se cierran y se refuerzan los músculos debilitados, con parche de malla sintética, si es necesario.

La exploración física es esencial para el diagnóstico y debe incluir la palpación digital del conducto inguinal a través del agujero anterior del canal inguinal, con el paciente de pie y realizando la maniobra de Valsalva (pujar sosteniendo el aire), para discernir qué tipo de hernia está presente.

Es importante señalar que el tratamiento debe buscarse lo antes posible para evitar que surjan más complicaciones.

El riesgo de incarceración: es más peligrosa

Las hernias inguinales son una afección abdominal frecuente que se presenta en adultos, tanto de forma directa como indirecta.

La principal diferencia entre ambos tipos radica en su localización anatómica: las hernias directas se forman a partir de un área debilitada del músculo situada justo detrás de la pared abdominal, mientras que las hernias indirectas surgen a través de un conducto natural a lo largo de la región inguinal.

El riesgo de encarcelamiento también difiere entre los dos tipos de hernia inguinal, siendo las hernias indirectas las más peligrosas. El encarcelamiento se produce cuando el tejido que sobresale no puede volver a introducirse en el abdomen, lo que provoca una posible estrangulación o bloqueo del flujo sanguíneo con la consecuente muerte del tejido (necrosis).

En cuanto al tratamiento, suele recomendarse la cirugía en ambos tipos de hernia inguinal. Un cirujano experto utilizará suturas no absorbibles posteriores a las 6 horas de iniciado el cuadro o mallas especializadas, para reparar la zona afectada y reforzar los puntos musculares debilitados en los pacientes con dolencias iniciadas hace menos de 6 horas.

Con cualquiera de los dos enfoques, los pacientes deben esperar una recuperación total en varias semanas (de 4 a 6).

Abordaje Quirúrgico Moderno.

Uso de la técnica de la malla según el tipo de hernia

Las hernias inguinales directas e indirectas son dos tipos diferentes de hernias de la pared abdominal que se producen en la región de la ingle. Aunque tienen muchas similitudes, existen diferencias claras entre ambas y cada una requiere enfoques específicos en el tratamiento.

Las hernias inguinales directas suelen presentarse en hombres mayores, mientras que las hernias inguinales indirectas son más frecuentes en mujeres y en niños. La principal diferencia entre ambas es que en la hernia inguinal indirecta el saco herniario contiene peritoneo, mientras que en la hernia inguinal directa el saco protruye a través de los tejidos musculares debilitados de la pared abdominal.

El tratamiento de ambos tipos implica un procedimiento quirúrgico bajo anestesia para reparar y reforzar los músculos debilitados mediante suturas o material de malla, aunque aún está por determinar si la técnica de malla varía según el tipo de hernia que se trate.

Beneficios de la laparoscopia en hernias mixtas (pantalón).

Las hernias inguinales directas e indirectas son dos tipos distintos de defectos de la pared abdominal que pueden presentarse tanto en hombres como en mujeres.

Las hernias inguinales indirectas se deben a una debilidad congénita de la fascia transversalis o de la pared posterior del canal inguinal, mientras que las hernias inguinales directas se deben a una debilidad del piso o de la pared inferior del conducto inguinal.

Como ocurre con cualquier tipo de hernia, el tratamiento es importante para evitar complicaciones adicionales, como la estrangulación u obstrucción.

Los beneficios de la laparoscopia en las hernias mixtas (de pantalón) son particularmente notables, ya que esta técnica mínimamente invasiva nos permite a los cirujanos identificar con precisión todos los componentes de una hernia y repararlos simultáneamente con mínimas alteraciones de la anatomía natural del cuerpo.

Además, la laparoscopia se ha asociado con una reducción del dolor quirúrgico, estancias hospitalarias más cortas y tiempos de recuperación más rápidos en comparación con la hernioplastia abierta tradicional.

En definitiva, las hernias inguinales directas e indirectas deben tratarse con prontitud para reducir el riesgo de complicaciones graves.

Tratamiento quirúrgico de las hernias inguinales

El tratamiento quirúrgico de las hernias inguinales, ya sean directas o indirectas, suele implicar el uso de una pieza de malla quirúrgica para reforzar la zona debilitada de la pared abdominal y prevenir la recidiva de la hernia. Conoce, a través de mi artículo, la técnica de la hernioplastia. Se aplica tanto a la cirugía abierta convencional como a la intervención laparoscópica.

En los últimos años, la reparación laparoscópica de hernias ha cobrado protagonismo como enfoque quirúrgico mínimamente invasivo que ofrece reducción del dolor posoperatorio, menor tiempo de recuperación y resultados favorables a largo plazo.

Esta técnica implica la inserción de instrumental quirúrgico especializado y de una pequeña cámara a través de incisiones mínimas para facilitar la colocación precisa de la malla y la reparación de la hernia.

Cuando se plantea la intervención quirúrgica para una hernia inguinal, los profesionales sanitarios consideran diversos factores, como el tipo de hernia, el estado de salud general del paciente y la presencia de afecciones médicas coexistentes.

La decisión de someterse a cirugía suele influir en la presencia de síntomas, el riesgo de complicaciones y las preferencias del individuo.

Adaptar el enfoque quirúrgico a las características específicas de la hernia y a las consideraciones particulares del paciente permite a los profesionales médicos del sistema sanitario público o privado optimizar los resultados de la intervención y favorecer una recuperación satisfactoria.

Tras el tratamiento quirúrgico de una hernia inguinal, suele aconsejarse a los pacientes que sigan un plan postoperatorio estructurado, que puede incluir restricciones en la actividad física, pautas de cuidado de las heridas y la reanudación gradual de las actividades habituales.

Este enfoque integral pretende apoyar el proceso de curación, minimizar el riesgo de complicaciones y favorecer la integración satisfactoria de la malla quirúrgica con los tejidos naturales del paciente.

Las visitas periódicas de seguimiento con el equipo sanitario permiten controlar de forma continua la evolución del lugar de la cirugía y el progreso general del paciente, garantizando que se aborden con prontitud los problemas que puedan surgir para facilitar una recuperación óptima.

Complicaciones y reducción de riesgos

Las hernias inguinales tienen el potencial de provocar complicaciones graves si no se tratan, como la encarcelación o la estrangulación del contenido de la hernia, lo que puede comprometer el flujo sanguíneo hacia los tejidos afectados y provocar daños graves o incluso la muerte de estos.

Para reducir el riesgo de complicaciones, es esencial que las personas con hernias inguinales busquen a tiempo una evaluación médica y, si se indica, una intervención quirúrgica.

Además, adoptar un estilo de vida que incorpore prácticas seguras de levantamiento de pesos, mantener un peso corporal saludable y atender cualquier afección que cause tos persistente o esfuerzo pueden contribuir a prevenir las hernias.

Durante el periodo postoperatorio, es importante que los pacientes sigan las indicaciones de su equipo sanitario, como las restricciones a levantar objetos pesados y a realizar actividades extenuantes durante la fase inicial de recuperación.

Siguiendo estas recomendaciones y acudiendo a las visitas de seguimiento programadas, los pacientes pueden participar activamente en la reducción del riesgo de complicaciones y favorecer el éxito a largo plazo de la reparación quirúrgica.

Además, mantener una comunicación abierta y proactiva con los proveedores sanitarios permite identificar y tratar a tiempo cualquier problema que pueda surgir, lo que aumenta la seguridad y la eficacia del proceso de tratamiento en general.

Prevención de las hernias de la pared abdominal

La hernia inguinal directa suele confundirse con la hernia inguinal indirecta, pero existen características diferenciadoras que las distinguen.

La hernia inguinal directa se produce cuando un tejido débil permite que los intestinos o el contenido abdominal protruyan a través de un defecto en el piso del canal inguinal.

La hernia inguinal indirecta se produce cuando una zona debilitada de la pared posterior del canal inguinal permite que el epiplón, el intestino delgado y, en casos raros, parte de la vejiga (casos raros) desciendan hacia el escroto.

La prevención es clave cuando se trata de una hernia inguinal, directa o indirecta; prevenir este tipo de hernias requiere un estilo de vida que reduzca tus factores de riesgo de desarrollarlas.

Esto significa abordar la obesidad, hacer ejercicio con regularidad, como correr, nadar, montar en bicicleta o seguir un programa de fitness para fortalecer los músculos centrales, comer alimentos saludables con abundante fibra dietética y, sobre todo, escuchar el mensaje del secretario de Salud Humana norteamericano, Robert Kennedy Jr., sobre por qué evitar las comidas procesadas transgénicas.

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ⓇDr. Jorge Delgado Cirujano

Si realizas estos cambios en tu estilo de vida y te conviertes en el protagonista del cuidado de tu salud, podrás evitar la aparición de cualquier tipo de hernia y mejorar tu apariencia en general, sin depender de fármacos.

Conclusión:

La Excelencia Quirúrgica al Servicio del Paciente

Comprender la anatomía de una hernia inguinal, ya sea directa o indirecta, es el primer paso para un tratamiento exitoso. Como cirujano dedicado a la docencia universitaria, mi filosofía se basa en que no existen cirugías menores, sino decisiones clínicas que deben tomarse con el máximo rigor científico.

La cirugía de pared abdominal ha evolucionado para ofrecer soluciones cada vez más seguras, menos dolorosas y con menores tasas de recidiva. Ya sea en el aula con mis alumnos o en el quirófano con mis pacientes, el objetivo sigue siendo el mismo: aplicar la evidencia médica de vanguardia para devolverle a la persona su calidad de vida y la tranquilidad de una recuperación definitiva.

En síntesis de lo primordial, las hernias inguinales, sean directas o indirectas, requieren un tratamiento quirúrgico rápido para prevenir las complicaciones graves como la encarcelación o el estrangulamiento del contenido del saco herniario.

Es importante diferenciar ambos tipos para diagnosticarlos y tratarlos con precisión. Las hernias directas suelen ocurrir en personas mayores, mientras que las hernias indirectas son más frecuentes en hombres y niños.

La detección precoz, el tratamiento adecuado y la prevención, mediante la evitación de levantar objetos pesados y de hacer esfuerzos, pueden ayudar a aliviar los síntomas y a reducir el riesgo de complicaciones futuras.

Estamos en el momento de la solidaridad al compartir en redes sociales información de salud preventiva sobre las hernias inguinales, así conseguimos juntos que la familia, amigos y más gente tengan conocimiento de las molestias y de los tratamientos, y no sean presas de las graves complicaciones.

Pasamos a dar respuestas a las inquietudes que nos plantean a los médicos los pacientes o sus familiares en el transcurso de la consulta o en las salas de las emergencias hospitalarias:

Preguntas Frecuentes – Hernias Inguinales

¿Cuál es la diferencia más importante entre una hernia directa e indirecta?

Desde el punto de vista anatómico, la hernia indirecta sale a través del anillo inguinal profundo (lateral a los vasos epigástricos), mientras que la hernia directa protruye a través de una debilidad en el triángulo de Hesselbach (medial a dichos vasos). En la práctica, la indirecta es más común en jóvenes y la directa en adultos mayores.

¿Se pueden presentar ambos tipos de hernia al mismo tiempo?

Sí, es lo que en cirugía conocemos como "hernia en pantalón". Ocurre cuando el paciente presenta simultáneamente un saco directo y uno indirecto, que cabalgan sobre los vasos epigástricos. En estos casos, la reparación con malla cubre ambos defectos.

¿Es peligrosa una hernia inguinal si no duele?

La ausencia de dolor no implica ausencia de riesgo. Todas las hernias inguinales tienen el potencial de atrapamiento (incarceración) o de estrangulamiento, lo que constituye una emergencia quirúrgica. Por ello, la recomendación académica es la evaluación por un especialista para programar una cirugía electiva.

¿Cuánto tiempo dura la recuperación tras la cirugía?

Gracias a las técnicas actuales, la mayoría de los pacientes regresan a sus actividades ligeras (caminar, trabajo de oficina) en 7 a 10 días. Sin embargo, para realizar esfuerzos físicos intensos o ir al gimnasio, solemos recomendar esperar entre 4 y 6 semanas.

¡Gracias por la visita y el comentario en el blog: «salud digestiva»! ¡Un fuerte abrazo y hasta la próxima entrega! 

DrJorgeDelgadoCirujano. Hernia Inguinal Directa Como Indirecta. 

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